El sueño

MI ABUELI
Mi abueli se llama Matilde, murió el 29 de junio de este año.

Por Matilde Córdoba

Esta madrugada regresó a mis sueños para preguntarme por mi mamá. Me desperté y tuve el impulso de ir a su cuarto para constatar que ya no estaba, pero sentí un poco de miedo, así que volví a dormirme. Cerré los ojos y poco tiempo después volvió a mi sueño, esta vez para preguntarme por mi tía Alma, quien dormía a dos cuartos del mío.

“¿Y Almita cómo está?”, preguntó. Se miraba tranquila, lúcida como siempre. Se miraba fuerte. Creo que me sonreía recordando las noches en que la bañamos buscando que la fiebre cediera. No tuve miedo. Sabe cuánto la quisimos.

De repente partiste, y no supimos qué hacer.

Allí quedaron, inmóviles, tus cosas:

La bata colgada de la puerta,

Las pantuflas al lado de la cama,

El libro que leías, sobre la mesa de noche.

No oímos más tu risa. Tu voz no regresó.

Leía ese poema de Daisy Zamora una noche antes del sueño. Tal vez unas horas antes. Ahora que me levanto y voy a su cuarto me fijo que aquí todo continúa intacto. Ella no dejó pantuflas, pero sí los chales que todos insistimos en regalarle en cada cumpleaños y en cada navidad. Los zapatos blancos talla cinco que anduve buscándole en todo el mercado de Masaya. También están los color negro Naturalizer que se rehusaba a poner porque decía que le topaban. Los rosarios, el Corazón de Jesús frente a su cama. El sillón en que se sentaba y tomaba la siesta, el mismo en el que pasó sus últimas horas. Todo está intacto en su mesa de noche: sus medicinas, su cosmetiquera azul, los termómetros… en su cama las almohadas que se le acomodaban en distintas partes, el gusano multicolor que pedía que le pusieran en la nuca, con el que un día se apareció mi mamá toda entusiasmada. Los perfumes intensos que siempre le gustaron y que últimamente estaban volviendo a echarle. El clóset lleno de ropa oscura porque estaba de luto por su hijo René.

Siento que hace muchos años se fue porque es inmensa su ausencia, pero esta mañana apenas cumple dos eternos meses de haberse ido.

 

 

Anuncios

3 comentarios en “El sueño

  1. Hace mucha falta. Y desde su partida, sentimos ese gran vacío que ni el tiempo va a llenar. Creo que cada uno recuerda algo que nos marcó por completo, a pesar de que no todos pudieron compartir con ella el tiempo que estuvo. A veces siento que llamaré y podré escuchar su voz o llegar a la casa y verla en el sillón pintada esperando que den las 5:30 para salir a la puerta. Nos hace demasiado falta pero sé que está feliz por que se reunió con sus hijos. A pesar de que aquí dejo el vacío inmenso

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s