Ángeles con distintos rostros

ANGELES MEDIA CUARTILLA

Por Matilde Córdoba

Él dice que tiene ángeles que lo cuidan. Por eso frente a mí hay ángeles de todo tipo: con caras de niños traviesos, con caras de insectos, con caras risueñas y otros sin cara. Hay gordos, flacos y amorfos. Los hay de madera, de barro, de cabuya, de hoja de plátano y de hierro. Con enormes piernas y chaparros. Hay una negrita bonita junto a un ángel friolento y abrigado y hay muchos otros que tienen la sonrisa que a veces aquí falta. Afuera hay más ángeles pero da pereza ir a contarlos. Quizá tenga unos cuarenta. Un cactus sobre el escritorio absorbe las malas energías que emanan de la computadora. Y las que se le pegan a él. Entre los ángeles hay libros. La mitad no los ha leído. Eso será cuando se jubile.

El lugar debería ser más extenso. O eso dice él. Deberían caber más calaches (y así tendría oportunidad para comprar más libros, más ángeles, quizá un equipo de sonido, tal vez otra impresora, un mueble más grande, se podría meter la bici estacionaria o el escritorio grandote). En el sitio hay fotos. Hay también recetarios que evidencian que le gusta comer bien. Hay una caja de puros autografiados y papeles que han sido subrayados con marcador.

Cuando estaba pequeña solían hablarme mucho acerca los ángeles, pero nunca me los imaginé con esta variedad de caras que hay aquí. Mi tía y mi mamá suelen decir que los ángeles son personas que ayudan a cambio de nada. Como aquella mujer, dijeron ellas, que me ayudó a llegar a un hotel a medianoche en Washington en abril de 2010. La mujer era joven, y si era un ángel pues era uno adicto a los snack. En el vuelo de Houston a Washington no dejó de comer papitas y de irritarme con el ruido que salía de su boca. Miró que en mi computadora yo hacía una presentación de la UCA y me preguntó toda alegre si yo era de Nicaragua. Desde entonces no paró de hablar: era asistente de una congresista y había estado en el país en tres oportunidades. Había quedado encantada con alguien y con Nicaragua. Esa era la primera vez que yo iba a tomar sola un taxi en la madrugada en otro país, así que le pregunté cómo debía hacerlo y ella se ofreció a llevarme. Algo me hizo confiar en ella. Al bajarme del taxi se despidió de mí como si hubiésemos compartido el vuelo de Los Ángeles a Taipei.

“Esos son los ángeles”, insistió mi tía cuando les conté. La miré con cara de incredulidad, así que volvió con la explicación que he escuchado desde niña: son personas que aparecen solo para ayudarte.

ÁNGEL MEDIA CUARTILLA

Mi mamá y mi tía también suelen decir que nuestros familiares muertos se convirtieron en nuestros ángeles y he llegado a creerlo. Pero ellas no me hablaron del arcángel Gabriel, como el que está aquí vestido de celeste, con capa roja, pisoteando al demonio. O tal vez yo no les puse atención.

He intentado comprarle un ángel diferente, uno singular, pero aún no lo consigo. Todo lo contrario: le he quebrado las alas a tres y la cabeza a uno más. Él me ha dispensado a regañadientes. Sabe que los verdaderos ángeles, si acaso existen, no llegarán en forma de adorno.

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9 comentarios en “Ángeles con distintos rostros

  1. Qué bonita esta entrada. Yo estoy convencida que tengo muchos ángeles y tengo la fortuna de tenerlos en mis sueños. Me mandan advertencias a través de mis sueños y ¡vaya que aciertan!…es tan raro que no sé cómo explicarlo, pero sé que están ahí.
    Mirna

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  2. Hola Matildita. Yo creo mucho en la existencia de los ÁNGELES. Dios me ha puesto muchos en mi camino y me han librado de accidentes y en otras situaciones. Una amiga un dia me dijo “Maria Benita, tenés Ángeles”, esto por una situación muy especial que me ocurrió estando ella en Managua y yo en León y desde allá vino a comunicarme eso. De más está decirte que a mis hijos los hago que le recen la infaltable oración a su Angel de la Guarda. Saludos.

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  3. Yo también creo en los ángeles, si creemos en Dios y hasta en el Diablo, creo que podemos creer en ellos, al igual que a vos, a mi desde chiquita me inculcaron que los ángeles eran seres buenos enviados por Dios para cuidarnos y protegernos, se presentan de mil formas o rostros, siempre ayudándonos para que nos vaya mejor o evitar un peligro… Así lo creo y lo he vivido o sentido… Que de pronto estás haciendo algo y que te pueda pasar algo -sin uno saberlo- y aparece alguien que te orienta, te ayuda o te cambia la opinión, después te das cuenta que si hacías o te ibas por donde uno pensaba te iría mal, esos son ejemplos de ángeles. Buscas a esas “personas” para aunque sea sonreirles en forma de agradecimiento y no están… quiénes pueden ser??? 👍

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