¿Tenemos todos un poquito de Ricardo Mayorga?

 

 

PORTADA QHUBO

Por Matilde Córdoba

Asistimos al último espectáculo de Ricardo Mayorga. Vimos un video en el que sale robándose un celular con la experticia de la mejor ganchera, escuchamos luego las declaraciones de su abogado, Carlos Mario Peña, asegurando que el exboxeador estaba guardándose el aparato en la bolsa trasera de su short. Luego lo escuchamos a él diciendo que no tiene necesidad de robarse un celular porque “¡celulares son lo que más le sobran!”. Volvimos a ver el video (solo en la web de El Nuevo Diario las cuatro notas acerca de esto tuvieron 60,000 visitas en un día) y nos quedamos, como siempre, debatiendo sobre la vulgaridad y los excesos del que un día fue el campeón de las 147 libras de la AMB y el que noqueó a Vernon Forrest.

A Mayorga lo acusaron por violación poco antes de su pelea contra Félix Trinidad en septiembre de 2004, pero antes ya había ido a los juzgados acusado por los delitos de amenazas y lesiones. El año pasado lo vimos en la tele manoseándole las nalgas a la novia de Shane Mosley y luego observamos con detenimiento un video grabado por unos transeúntes en el que salía durmiendo en aparente estado de ebriedad. Todo lo que huele a Mayorga genera visitas en las páginas web, rating y controversia. Me explicaba el colega Carlitos Alfaro que Mayorga ha sido experto en mercadear sus peleas. Cuando se enfrentó a De La Hoya, a Vargas, a Mosley y a Cotto fueron llenos totales porque él “con su estilo de chico malo motivaba a la gente a pagar el PPV”. Dicen los consabidos en el tema que técnica nunca tuvo pero que era fuerte, que aguantaba y que golpeaba. Más recientemente popularizó las artes marciales mixtas en el país. Ahí estábamos todos viéndolo hacer el ridículo. Para quejarnos, para vulgarearlo o para mostrar pesar, pero estuvimos frente a la tele.

Por eso entonces convendría que nos preguntáramos qué tanto tenemos todos de Mayorga y en qué medidas hemos contribuido a hacer de él lo que hoy es. Yo iría más allá y preguntaría por qué en su mayoría los deportistas nicas no son responsables con la fama que llevan a cuestas y por qué vivimos tratándolos con guantas de seda.

Ejemplos sobran y podríamos empezar con El Chocolatito, a quien he entrevistado en un par de ocasiones y cuyo hermano fue detenido en febrero de 2014 con una pesa y  un polvo blanco que dio positivo a cocaína. El chavalo fue absuelto debido a que un informe del Laboratorio de Criminalística de la Policía aseguró que cargaba 1500 gramos de talco y no de coca. Esta sentencia fue uno de los principales golpes a la credibilidad de la Policía y de la Corte. Al hermano de Román “El Chocolatito” González lo vemos siempre a la par del tricampeón, a veces con su camisa rojinegra o con la que tiene publicidad de Claro, enrostrándonos la impunidad con la que cuenta. El Chocolatito pasó por mucho tiempo negándose a darle la pensión alimenticia a su primera hija.

CHOCOLATE

“Son tan pocos los que brillan que se llegan a convertir en imprescindibles. Creo que la sociedad nicaragüense en general se ha distorsionado, aquí los valores morales valen un pito”, me dijo Edgard Tijerino para un reportaje que escribí en diciembre de 2011 titulado “Los campeones nicas noquean a la justicia en Nicaragua”, y que empezaba con el caso del seleccionado Gustavo López, quien violó a una mujer en Taiwán, y el de Jimmy González, acusado de violar a una niña de 13 años que quedó embarazada producto de la violación.

A González la policía de Granada jamás pudo detenerlo. Nunca lo encontraron en su casa. “En Nicaragua no hay preocupación por los atletas como personas, y una prueba de ello es el caso de Jimmy (González), lo que interesa es que dé batazos y el día que no dé batazos no importa que caiga preso”, me dijo Tijerino entonces.

En ese momento Edgar Rodríguez, editor de la sección Deportes de La Prensa, me dio otra explicación: “Si sos un deportista que trasciende, entonces hay un trato diferente porque hay casos como el de un muchacho que tomó y tuvo actitudes de indisciplina en Matagalpa, Wilfredo Amador se llama, y está sancionado todavía, en cambio Jimmy González que tiene una acusación seria, ya está jugando. Cuando vos trascendés, incluso hay más gente que está dispuesta a ayudarte y no debería ser así”.

Esa gente que está dispuesta a ayudarles es mucha y lamentablemente en su mayoría tiene mucho poder en el país, pero las que están dispuestas a justificarles son muchas más.

 

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Un comentario en “¿Tenemos todos un poquito de Ricardo Mayorga?

  1. Gracias por este informativo articulo que nos plantea cuestionarnos el nivel de tolerancia a la corrupcion, a la impunidad y a la mediocridad en Nicaragua. Los supuestos ejemplos son mas bien contra-valores. Estos no son deportistas imprescindibles, para nada!

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