De cómo se es una persona normal en esta sociedad

CHABELA
La foto es parte de la campaña de Sin Etiquetas
Por Matilde Córdoba

A la Bárbara la vi una vez y luego hablé mucho tiempo con ella por teléfono, a lo largo de varias semanas. Primero para conocer más detalles sobre su vida y luego para confirmar datos porque soy casi obsesiva con esto último —es lo que me han dejado estos nueve años como periodista y los muchos errores publicados—.

Con ella aprendí a usar el femenino cada vez que me refería a una trans. Me costó, no porque estuviese empecinada en llamarla con el nombre con el que fue bautizada y registrada, un nombre de varón, sino porque no tenía la costumbre, el hábito. Más de alguna vez me confundí y le pregunté si estaba “solo” cuando la agredieron y le fracturaron la pierna, o si desde “chiquito” había sufrido violencia. Ella jamás me corrigió y tampoco mostró alguna incomodidad.

La Bárbara fue mi personaje principal en un reportaje sobre la violencia que sufre la comunidad LGBTI. La habían apedreado en la calle y fracturado la tibia en tres partes. “Cochón degenerado”, le gritó el que la agredió antes de apedrearla, una noche de noviembre de 2013, en León.

Mientras me comunicaba con ella conocí a la Mistika y a muchas otras trans cuyos nombres no recuerdo ahora. Para este trabajo hablé con una decena de lesbianas, algunas representantes de varias organizaciones, y con muchos gay. Conocí el caso de uno que había sido violado: “¿y no es que te gusta que te den por el culo?”, le dijeron los violadores.

Y hasta entonces comprendí cómo la orientación sexual de ellos trastorna su vida diaria. La violación sexual, los golpes y la muerte son el extremo de violencia y no hablo precisamente de eso cuando me refiero a los trastornos. Hablo de que no pueden caminar libremente con su pareja sin que más de uno cite un versículo de la Biblia entre dientes y de que son juzgados no por lo que son o aportan a la sociedad, prejuiciosa sociedad, sino por con quien tienen sexo.

Me acordé de ellos —y de tantos más— el miércoles, mientras escribía sobre los resultados de una encuesta que dice que el 78.8% de nicas se oponen al matrimonio igualitario. El 51.9% de los encuestados considera que las parejas del mismo sexo ni deberían vivir juntos y el 60% no votaría por un candidato a Presidente “que apoye a los homosexuales” —así lo preguntó la firma encuestadora—.

La gente crece con la errónea idea de que hay un manual de perfección sobre cómo se debe vivir: estudiás, te casás y tenés tu par de chavalos —porque cuando te casás empiezan a preguntarte cuándo vas a parir y cuando tenés el primero ya te preguntan por el segundo—. Los que no nos hemos casado ni tenemos chavalos ya no vivimos en ese plan perfecto, pero están más jodidos los que deciden enamorarse o simplemente “andar” con una persona de su mismo sexo, pues esos son vistos como anormales y son dignos de pesar y de rechazo.

Esos se merecen que les griten cochón —o cochona— en la calle o que se lo digan calladito, a su espalda; que el cura o el pastor “los perdone porque Dios creó hombre y mujer” y que la sociedad los aliene porque aunque pagan los mismos impuestos que nosotros no tienen los mismos derechos.

A ellos les toca enfrentar a su familia y a una sociedad que se cree con el derecho de opinar sobre sus vidas privadas, de decirles con quién deben ir a la cama y con quién no, cómo deben vestirse, hablar o con quien compartir su vida.

Lo digo con sinceridad: soy intolerante con los intolerantes, con algunos de ese 51.9% que está en desacuerdo con que una pareja del mismo sexo viva junta pero que callan y ven bien que una mujer siga junto al hombre aunque la aporree cada noche. Con los curas que componen ese 78.8% que sostiene que las parejas del mismo sexo no deben casarse, pero que ante los escándalos de pedofilia apartan de la parroquia al sacerdote que violó a niñas y lo esconden en una casa que está en otra ciudad. Y con ese 69.1% que está en desacuerdo con que las parejas homosexuales adopten hijos, entre los que están muchos heterosexuales que aplauden el maltrato físico a niños y niñas porque es el mejor método de corrección —80.6% de los nicaragüenses según una encuesta de M&R en marzo—.

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7 comentarios en “De cómo se es una persona normal en esta sociedad

  1. Estoy tan orgulloso de ti Mati, no solo por tener el valor de escribir acerca de este tema que es muy difícil en nuestro país. Por mi parte yo y mi esposo vivimos en un país donde la igualdad es legal y no tenemos que escondernos por ser lo que somos, no tenemos que pedirle disculpas a nadie por se Gay. Espero que algún día Nicaragua entienda que el valor de la persona no debe ser catalogado por con quien tiene sexo sino por la limpieza interior. Con tu blog y tu inteligencia algun día lo lograras. Besos

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  2. Gracias Matilde por tu reflexion! Denuncia la intolerancia inaceptable ante la diversidad sexual que anula no solo los derechos sino tambien la felicidad de todos quienes son rechazados y violentados por no responder a ese plan perfecto que el estatus quo, la religion y las leyes establecen. Tenemos que lograr que en nuestra sociedad rompamos esta barrera dialogando y enfrentando tabues, prejuicios y practicas que son una lastra en nuestro comportamiento y valores. Nicaragua ha demostrado que los cambios sociales son posibles y este es uno de los urgentes. Gracias por tus escritos!

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  3. Todo ser humano merece ser tratado con respeto y ninguna argumento se puede usar para dañar a otra persona. El principio para el dialogo esta en el respeto. No soy psicologo ni especialista en el tema ni se cuando es que se da esta proceso de identifiacio con un genero. Parece que algunos dicen que es un costructo social, otros creo que genetico. A que edad son concientes de esto? Si se la ablacion fenemina produce tan graves consecuencias en la vida de las mujeres que pasa cuando niñas toman la decision someterse al proceso de cambiar a sexo masulino o cuando niños se les somete al proceso y se cambian al sexo femenino y no haber alcanzado la pubertad no se si podran llevar una vida sexual plena. Pero son cosas que los expertos seguramente estan trabajando. No se puede llamar cristiano o ser humano el que esta de acuerdo con estos actos de violencia hacia estas personas. Es barbarico lo que hacen con ellos. Lo que me parece raro es que siempre la direccion que toma EEUU es precisamente la que muchos quieren que sigan los paises en latinoamerica. Hace pocos los jueces 9 jueces tomaron esta decision y le dieron prioridad a este caso y no la reforma migratoria. Pues algunos que tiene una postura anti-inmigrante dicen que Obama dicen que no tiene el poder para hacer tal tipo de amparo para algunas familias migrantes y dicen que es inconstitucional. Ahora que muchas familias han salido de las sombras seguramente las deportaran. Segun la decision de los jueces esto tenia mas prioridad, me pregunto porque esto tenia mas prioridad que resolver la situacion de millones de familias. Si en EEUU legalizan el aborto igual debemos de hacerlo(hay muchas cosas detras de este tema pues es eduacion, pobreza), si alla es legal la pena de muerte igual lo debe de ser aqui, la legalizacion de drogas, el capitalismo, con quienes pueden comerciar los paises de latinomaerica, etc, etc, etc. Pero si es cierto lo que decis que no se puede abusar de un ser humano y estar impunes, es necesario vivir civilizadamente. No ha ningun principio filosofico, teologico o sociologico que justifique estas acciones en contra de esta comunidad. Es policamente correcto lo que digo, quizas no. Pero es una respuesta sincera.

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