Un blog en muletas

Contrario a la tortuga aún tengo mis dos pies
Contrario a la tortuga aún tengo mis dos pies.

Por Matilde Córdoba

Empecé escribiendo y reescribiendo entradas una tarde de abril en la que estoicamente aguantaba el calor de Managua con un yeso en mi pierna derecha. Acompañada de la música de Pedro Guerra, de los libros que un amigo me prestó —y cómo no, del calor— aquella tarde en la que cumplí veintidós días usando muletas, permaneciendo sentada la mayor parte del tiempo y a ratos brincando en un pie para llegar del inodoro al lavamanos, inicié esta aventura, la de escribir un blog.

Durante ese tiempo, en el que fui una haragana con permiso, revisé plantillas y cambié de opinión muchas veces. Con la fiel y paciente asesoría de la bloguera y amiga Mildred Largaespada, modifiqué nombres, busqué fotos y descarté temas.
Quizá lo verán muy sobrio. Así soy yo. A lo mejor les parezca que escribo poco, pero ya habrá momentos para hacerlo largo y tendido. Escribiré sobre mí y lo que me rodea: el periodismo, las mujeres y su problemática, mi familia y amigos.

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