Violencia digital hacia las mujeres: Reflexiones para entender y pautas para actuar

Imprimir

Por Adriana Trillos

En 1974, la artista serbia Marina Abramovic montó el performance titulado Rythm 0 (Ritmo Cero), una de las obras más controversiales de su carrera. Invitó al público a participar con la siguiente consigna: “En la mesa hay setenta y dos utensilios que pueden usarse sobre mí como se quiera. Yo soy el objeto”. Durante al menos 6 horas, Marina permaneció inmóvil y fue receptora de todo tipo de agresiones físicas y sexuales. A pesar de que al principio la gente se aproximaba con cierto cuidado, al pasar un tiempo se rompió el umbral de la autocensura humana. Su cuerpo fue cortado, manoseado, amenazado con una pistola cargada apuntando hacia su cabeza, desnudado violentamente al cortar su ropa con una tijera, recostado con un cuchillo entre sus piernas. Las conductas crueles y sádicas más variadas fueron puestas en evidencia en un sólo lugar, entre personas absolutamente desconocidas, sin premeditación ni mutuo acuerdo, escalando a un nivel de violencia que sólo los administradores del sitio pudieron detener.

Marina cuenta que entre lágrimas, comenzó a mover su cuerpo ultrajado por la sala mientras se sentía temblar sin control. El público huyó del lugar apenas ella recobró el movimiento: “Ellos no fueron capaces de confrontarme como persona. Quería saber qué tan lejos podían llegar… me sentí violada”. ¿Marina dio permiso a las agresiones que recibió al exponerse al público?

Leer más »

Anuncios

Ella desnuda. Vos desnuda. Yo desnuda

VD4

Por Tammy Zoad M.

Hola. ¿Quieren que juguemos a desnudarnos? Bien. Pero primero, hagamos un ejercicio. Respondan con honestidad, nadie podrá verles, nadie podrá juzgarles.

Empecemos: Una mujer se toma fotos desnuda.

A) Se está exponiendo y deberá asumir cualquier consecuencia.

B) Debería saber sobre seguridad digital.

C) Nunca debió tomarse fotos desnuda/Yo no lo haría.

Continuemos: El destinatario de la foto filtra la imagen privada en un grupo de amigos, quienes la comparten de grupo en grupo hasta que llega a las redes. La imagen llega a usted.

A) No reacciona en la publicación ni comparte la imagen, pero comenta sobre la mujer desnuda de la foto en sus círculos virtuales/reales.

B) Denuncia la imagen y advierte a sus contactos sobre el contenido.

C) Comparte la imagen para saber quién es la mujer y la historia tras la foto, además usa su ejemplo para probar que las fotos desnudas son mala idea.

Sigamos: Conoce a quien filtró la foto, a los amigos que la compartieron o está en un grupo donde se lincha socialmente a la mujer desnuda en la foto.

A) No reacciona, no es su asunto, ella se lo buscó.

B) Denuncia el abuso, de forma directa y/o pública, se informa o da información sobre cómo denunciar este tipo de violencia de género.

C) Opina, juzga y condena a la mujer de la foto.

Ahora: La mujer de la foto es una desconocida. La mujer de la foto es su mamá. Su hermana. Su amiga. Su hija. Vos. ¿Cómo reaccionarías? ¿Cambiaría tu opinión o reacción en cada caso? ¿Qué has hecho antes? Fin del juego. Vamos a desnudarnos de verdad. Quítense también las caretas.

Leer más »

“Las violencias en internet no se acabarán mientras el mundo físico sea un lugar violento con las mujeres”

Imprimir

Por Leyla Jarquín

A una joven su novio la llama alrededor de treinta veces al día y cuando lo hace le pide activar la cámara para verificar dónde y con quién se encuentra. Este es un típico caso de violencia digital, cuyas expresiones van desde el acoso y las amenazas, hasta el chantaje con la publicación de fotografías íntimas para obtener favores emocionales o sexuales.

Y es que a medida que el internet ha dejado de ser un espacio de consulta de información y se ha convertido en un espacio de interacción y de creación y divulgación de contenido, las violencias contra las mujeres en espacios digitales se han convertido en una problemática generalizada.

Así lo explica en esta entrevista Olga Paz Martínez, directora de proyectos de apropiación de Colnodo, una asociación colombiana que busca fortalecer la calidad de vida de las personas a través de las TIC con procesos de apropiación, innovación e incidencia.

Colnodo se encarga de desarrollar en Colombia la campaña Dominemos la Tecnología, una iniciativa global que trabaja en la sensibilización sobre la violencia digital contra las mujeres y ofrece herramientas de protección y denuncia.

Paz Martínez señala que la falta de estadísticas y de leyes que castiguen esta práctica impide que las víctimas denuncien y, en el caso que lo hagan, limite la respuesta de parte de las autoridades encargadas de proteger los derechos de las mujeres.

¿En qué momento se identificó que la violencia contra las mujeres en los espacios virtuales era una problemática generalizada?

En la medida que el Internet dejó de ser un espacio unidireccional donde había páginas web y la gente revisaba y bajaba información y empezó a aparecer lo que llamamos la web semántica, que son todas las redes sociales, la publicación de contenido como videos, etcétera, nos empezamos a dar cuenta de todas aquellas violencias que transitan en el mundo físico empiezan a circular en los mundos digitales también, a través de las redes sociales que iban apareciendo, entonces las mismas vulnerabilidades que vivimos las mujeres en el mundo físico empiezan a trasladarse al mundo virtual con expresiones como amenazas, agresiones verbales, situaciones que vulneran los derechos de las mujeres.

Nosotros hemos trabajado mucho tiempo en la apropiación de la tecnología por parte de las mujeres, en mostrar que la tecnología efectivamente trae oportunidades a las mujeres desde los ámbitos educativos, laborales, sociales, culturales y empezamos a darnos cuenta que al tiempo que promovemos las oportunidades de la tecnología también tenemos que empezar a reconocer que la tecnología puede traer riesgos para las mujeres porque muchos machismos, sexismos y discriminaciones del mundo físico empiezan a trasladarse al mundo virtual.

Leer más »

“La violencia digital sí existe y se ensaña con las mujeres”

OLIMPIA
Olimpia Coral Melo Cruz, fundadora del Frente Nacional para la Sororidad.

Por Tammy Zoad M.

Si le preguntan hoy quién es ella podría responder que es una de las fundadoras del Frente Nacional para la Sororidad (FNPS), que es creadora también de Defensoras Digitales y, a sus casi 30 años, que es la líder en la gestión de un paquete de reformas penales que ella misma escribió, conocidas en México como “Ley Olimpia”. Un paquete de reformas bautizado con su nombre: Olimpia Coral Melo Cruz.

Hace seis años la respuesta ni siquiera habría incluido su nombre. En 2013 un video sexual privado empezó a circular en Facebook y páginas de contenido pornográfico sin su consentimiento. Eso fue solo el inicio de la violencia: tras exponer su cuerpo desnudo y su vida sexual, robaron imágenes de su perfil de Facebook para dar a conocer su rostro, revelaron información personal y hasta ofrecían más contenido sexual privado a cambio de likes o de compartir la publicación. Empezó a recibir centenares de solicitudes de amistad en redes sociales, a ser víctima de acoso por parte de desconocidos que le llamaban puta o le preguntaban sobre servicios sexuales. “Dejé de ser Olimpia y me convirtieron en la gordibuena de Huauchinango”, cuenta.

La violencia fue en escalada. Luego llegaron los mensajes de sextorsión a su celular: si no mandaba más “nudes” (desnudos), videos masturbándose o teniendo relaciones sexuales con su mascota, le enviarían el video a su familia, difundirían su video en otras páginas pornográficas y revelarían su identidad en el mercado de explotación sexual. “Yo estaba desesperada, pero lo peor es que me sentía culpable. Me decía: grabaste ese video por tu voluntad, no estabas borracha ni drogada, ¡hasta lo disfrutaste! ¡lo hiciste “por amor”! Pasé mucho tiempo sufriendo por la humillación, pero sobre todo porque la culpa, la vergüenza y el miedo no me permitían ver que yo no había hecho nada malo, no me atrevía a hablarlo, mucho menos a denunciar”, recuerda Olimpia.

Leer más »

#LaViolenciaDigitalEsReal

Imprimir

Por Matilde Córdoba

En febrero de 2016 llegó a la redacción de El Nuevo Diario, donde entonces trabajaba como editora, el caso de varias estudiantes de Corinto cuyas fotos íntimas estaban siendo compartidas en redes sociales. Las madres habían decidido romper el silencio al ver cómo esto afectaba anímicamente a las muchachas y las aislaba de sus entornos. Se habían organizado, y unas pocas, por separado, habían denunciado ante la policía a los agresores. Tenían sus nombres porque el escarnio no solo ocurría en los espacios digitales, sino también en las aulas de las escuelas, en las calles de la ciudad y en sus barrios. Eran conocidos de ellas e incluso algunos habían sido sus novios. Asesoradas por un abogado decidieron denunciar a los abusadores por el delito de propalación, contenido en el Código Penal. Fue la primera vez que escuché esta palabra.

Leer más »

La misoginia mató a una niña de 12 años llamada Yesbeling

YESBELING.jpg
Arte realizado por Paulette Franceríes Galo con el que se convoca a la marcha por el 8 de marzo. La imagen es de Yesbeling. 

Por Matilde Córdoba

A Yesbeling le faltaban 18 días para cumplir 12 años cuando fue secuestrada el 24 de noviembre de 2017. Estudiaba quinto grado y vivía en una comunidad de Pueblo Nuevo, Estelí, llamada Los Llanos II, donde habitan unas 900 personas y la pobreza extrema afecta a casi el 50% de sus habitantes.

La primera noticia que tuvimos sobre ella cayó en los correos la tarde del primero de febrero. El periodista esteliano Máximo Rugama informaba sobre el caso. Ahora releo un extracto: Flor Adelina Espinoza Calero, la madre de Yesbeling María Espinoza Calero, no come ni duerme. Tampoco puede contener el llanto. Asegura que con ayuda de la Policía Nacional ha buscado a la niña por todas partes y la llama por teléfono de manera insistente, pero no ha podido ubicarla ni comunicarse con ella. Teme que le haya ocurrido algo malo.

 Lo peor ya había ocurrido.

Leer más »

“Cuando hablamos de femicidios tenemos que guardar todos los manuales de periodismo tradicionales”

CARTEL PRINCIPAL MEDIA CUARTILLA.jpg

Por Matilde Córdoba

Dos décadas atrás la periodista argentina Silvina Molina, quien entonces trabajaba en radio, empezó a recibir llamadas de mujeres que eran víctimas de violencia de género.  “Yo no sabía muy bien qué hacer pero por intuición no las sacaba al aire”, recuerda. “Empecé a buscar apoyo en profesiones de la psicología, del trabajo social, ellos me fueron regalando bibliografía, involucrándome, enseñándome cómo abordar ese tema”.

De esta forma aprendió a hacer periodismo con perspectiva de género. “Mi ingreso en los temas de violencia fue de la mano de las propias mujeres, me formé en una onegé, haciendo cursos en los hospitales, en espacios donde no era común que hubiese periodistas”.

En 2011, tras muchos meses de análisis y recopilación de información el Área Práctica de Género del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo en América Latina y El Caribe publicó el Manual de Género para Periodistas, que fue elaborado y redactado por Silvina, quien trabaja actualmente en Télam.

En esta entrevista, que fue realizada por skype, explica cuáles son los errores que se siguen cometiendo en los medios de comunicación en la cobertura de casos de femicidios y cómo desde los medios reforzamos la desigualdad entre hombres y mujeres.

¿Cuáles son los errores más comunes que cometemos en los medios cuando damos cobertura a temas relacionados con la violencia de género? Empecemos por los que se cometen cuando se informa sobre femicidios

No puedo hablar por Nicaragua pero en general en América Latina y el Caribe, hace poco estuve en Dominicana dando un taller, seguimos justificando los feminicidios a veces abiertamente desde los medios, y esto lo fui aprendiendo con los años y en los encuentros con periodistas. En la rutina diaria está tan incorporado el por qué la mató.

¿Por ejemplo cuando preguntamos por el móvil del crimen, la causa por la que ocurrió el femicidio?

“La mató porque estaba celoso”, “porque estaba borracho”, el por qué está justificando al femicida y eso lo tenemos que desterrar de nuestro trabajo periodístico.

El femicida no puede ser justificado de ninguna manera, no todas las personas que tienen problemas con el alcohol y con las drogas matan, por ejemplo. Esto es algo que se escapa aún en algunos medios que hacen buena cobertura cuando empezas a leer el texto: la mató porque… La mató porque es un asesino, porque es un representante de una sociedad injusta en la que los hombres consideran que tiene poder sobre las mujeres, que somos objeto y hasta la pueden matar.

Otro tema problemático es que sigamos hablando de crímenes pasiones, los crímenes pasionales no existen, la pasión es maravillosa, en las relaciones de pareja es lo mejor, pero asesinar y golpear no es pasión, eso se llama violencia y se llama feminicidio. Creo que son dos de las cosas que nos cuesta trabajar cuando tocamos temas que tienen que ver con feminicidios.

Leer más »